Balas ‘made in Spain’
La industria armamentística española no suele ocupar tantos titulares en los diarios como otros sectores, como el calzado, el inmobiliario o el financiero, sin embargo este negocio sitúa a España en la lista de los primeros exportadores del mundo. De hecho, ocupa el octavo lugar, con una cuota del 3% del mercado mundial, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Gracias a este instituto, sabemos que España exportó armas convencionales por valor de 3.554 millones dólares (a precios constantes de 1990) durante el periodo 2006-2010. Esta cifra es ocho veces superior a los 440 millones que movió en el lustro anterior. Y la mayoría de las ventas fueron buques de guerra o submarinos construidos por Navantia y aeronaves como las que fabrica Airbus Military.
Además, la industria armamentística resulta más que rentable por su (triste) fortalez frente a la crisis. De hecho, en 2009, uno de los peores años en medio siglo para la economía española (el PIB cayó un 3,6% y las listas del paro superaban los cuatro millones de personas), las exportaciones de material de defensa alcanzaron un récord histórico, 1.346,52 millones de euros. Un incremento sin antecedentes del 44,1% respecto a 2008. Escalofriante, si me permiten.
Israel, Marruecos, Colombia, Venezuela, Cuba, México, Brasil, Tailandia, India, Libia, Pakistán, Arabia Saudí, Botsuana, Ghana, Ruanda, Kenia y Gabón son habituales receptores de armamento español. Quizá tras esta lista, el lector pueda empatizar un poco más con los conflictos armados de estos países, pues una parte de nuestra industria está presente en ellos.
Observando esta lista se puede comprobar que España vende armas a países que incumplen los derechos humanos, vulnerando así el Código de Conducta sobre Transferencias de Armas de la Unión Europea del 2003 por el cual “no se autorizará las exportaciones de armas cuando existan indicios racionales de que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional”.
CÓMO FUNCIONA ESTE MERCADO
La fabricación de armas y su negociación con los compradores compete a empresas privadas. Sin embargo, la venta sólo puede realizarse mediante una autorización directa del Gobierno. Existe una comisión, la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble, que delibera bajo secreto las decisión, que pueden conocerse hasta con un año de retraso. Aunque en ella participen, entre otros, el director de Inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia y otros altos representantes de Interior o Defensa, la comisión depende del Ministerio de Industria y Comercio.
Pero ¿es lícita toda industria para subsanar nuestra maltrecha economía?
Dos datos y una recomendación sobre este tema.
1: Las cifras e informaciones sobre la exportación española de cualquier producto son públicas y se pueden solicitar en el ICEX y el Ministerio de Industria… de todos los productos menos de las armas. Esa información no es pública. Es decir, podemos saber cuántos tomates le vendimos a Estados Unidos el mes de marzo de 2010, pero no podemos saber nada de cuántas escopetas le vendemos a Ruanda.
2: España está entre los tres primeros productores del mundo de armas clase B. Las de clase A son las de alta tecnología, aviones, radares, las últimas novedades. Las de clase B son las que más personas matan en los conflictos de esos países que ya ni salen en las noticias: escopetas, rifles, pistolas, minas (sí, minas), balas de esos calibres, etc.
Una recomendación: buscad vídeos o asistid a conferencias de Arcadi Oliveres donde explica estas y más cosas.
Muchas gracias, Luis. Una aportación interesantísima.
Pues ahí va otro dato más. ¿Recordáis cuando hace unos años el Rey mató a un oso llamado Mitrofan durante una cacería en Rusia? Nadie se preguntó qué hacía en Rusia el Rey de España.
Estaba haciendo su trabajo (sí, tiene un trabajo): acompañaba a una delegación de empresarios armamentísticos españoles para ayudarles a abrir rutas y establecer contactos en Rusia y países limítrofes. Es decir, el Rey haciendo de embajador de las empresas de armamento españolas.
PD: personalmente, para hacer eso, prefiero que no trabaje y se quede en la casita que le pagamos todos.
Si estuviésemos en Facebook, haría click en ‘me gusta’ al último comentario.
No lo cito en el post, pero ciertamente, Rusia es otro de nuestros mercados armamentísticos favoritos.